En una aldea tan pequeña todo el mundo se conocía, y en seguida nos acogieron pasando a ser una familia mas de la comunidad. Después de comer aprovechando que abundaban los niños, organizaron una serie de juegos tradicionales, como las carreras de sacos, el tirar de la cuerda o la carrera de caballos, a los que los mayores se unieron rápidamente, convirtiéndose en sanas competiciones de solteros contra casados, abuelos contra niños, y el resto ya os lo imagináis.
Bueno se me olvidaba, el asado exquisito, para repetir....