Paris bien vale una fiesta, e incluso unas cuantas, pues además de tener un bonito barrio latino, lleno de restaurantes y comercios, tiene la zona de Montmartre y Sacre Coeur que es una delicia.
Subes por la calle y encuentras el bullicio de la gente que va de una tienda a otra, de la panadería a la pescadería y todo está en la calle, ocupando acera, para que todo el mundo pueda ver lo que ofrecen.
En París se come en cualquier cafetería, todas tienen una pequeña carta y la mayoría despliegan una terraza hacia afuera. Es curioso que las mesas son mínimas, diría que individuales, y muy pegadas unas a otras, si tomas una crepe, ya no cabe
nada mas.