De entrada piensas, como se puede meter la tortilla en el pimiento, vaya paciencia. Luego lo pruebas y te acuerdas de los bocadillos que con estos dos manjares, astronómicamente muy españoles, llevas a los partidos de futbol.
Al final te das cuenta de lo sencillo de la receta. Bates los huevos, fríes las patatas y lo mezclas como si fuese una tortilla, pero en lugar de echarlo todo en la sartén, coges unos pimientos, verdes, rojos, amarillos, los que prefiramos, en my caso opto por los de Arnoia, y con cuidado, ayudándonos de una cuchara, vamos rellenando cada pimiento.
Los freímos con abundante aceite, echamos sal y al plato. Podemos acompañarlos con un poco de lomo a la plancha o con unas sardinas ahumadas y seguro que si tenemos invitados nos felicitan, pero sobre todo nuestros hijos comerán sin protestar.
"Alegría, alegría, en el plato cada día"