



Hablando con su director, Constantino Iglesias, observas la dedicación y seriedad con que dirige el centro, dividido en salas de
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Creo que comimos de todo… y más, presentado con gran delicadeza y gusto. Una comida en su punto con la cual salimos contentos y sin la impresión de que fuesen aprendices los que cocinan y estuviesen haciendo practicas los que te sirven. Puedo afirmar que se debe a buena labor de los profesores.
No se p
uede mencionar ningún plato en especial, pues varían bastante de un día para otro, en función del mercado y sobre todo de la fase de formación en que se encuentren los alumnos, si cabe, una tapita de salmón marinado por los chicos que tomamos de aperitivo con un buen vino del ribeiro blanco.
Ricardo, merece la pena volver.
“No es importante lo que comes sino lo satisfecho que quedas “